miércoles, 24 de agosto de 2016

Golpe al golpe: el fracaso calculado del golpe de Estado en Turquía


Manlio Dinucci, periodista de Il Manifesto y colaborador habitual de la Red Voltaire, sugiere que el golpe de Estado en Turquía fue teledirigido por la CIA para remover el poder del presidente turco Erdogan (sin terminar de derribarlo) y obligar a cambiar toda la concepción estratégica del Estado turco en Oriente Medio. En un sentido parecido se pronuncia el fundador de Red Voltaire, Thierry Meyssan, desde la misma web (1). En tal caso, nos encontraríamos ante un golpe similar al 23-F español de 1981, sólo que esta vez no se dirige en la sombra desde un palacio regio sino desde los servicios de inteligencia de Estados Unidos instalados en las bases militares de la OTAN en Turquía (2) (3).


Erdogan huyendo hacia Europa en busca de un gobierno dispuesto a concederle el asilo político, golpistas que dicen haber tomado el poder porque controlan la televisión y los puentes sobre del Bósforo, Washington y las capitales europeas –así como la OTAN– sorprendidos por lo inesperado del golpe de Estado. Esas eran las primeras «noticias» que llegaban de Turquía, noticias totalmente falsas. Salta a la vista, en primer lugar, que, hasta en el aspecto más trágico de todo –los cientos de muertos y los miles de arrestos–, lo sucedido en Turquía tiene todo el aspecto de una farsa, más que de un golpe de Estado.

Los golpistas no tratan de detener a Erdogan, quien, oficialmente, estaba de vacaciones al borde del Mar Egeo. Incluso lo dejan en plena libertad de movimiento. Ocupan simbólicamente la televisión estatal, pero no tratan de interrumpir los transmisores privados progubernamentales ni internet, permitiendo así a Erdogan utilizar esos medios de comunicación para lanzar su «llamamiento al pueblo». Bombardean simbólicamente el parlamento de Ankara, donde no había nadie. Cierran los puentes sobre el Bósforo, pero no durante la madrugada sino al caer la noche, en el momento de más circulación –o sea, como para que todo el mundo se entere– metiéndose así en una situación complicada. Pero no ocupan las principales arterias de la ciudad, dejando así el campo libre a las fuerzas gubernamentales.

A pesar de estar destinada al fracaso, el “golpe” exigió la preparación y movilización de miles de hombres, así como de vehículos blindados y aviones. Es imposible que la OTAN no estuviese al tanto de lo que estaba preparándose. En Turquía existe una red de importantes bases de la OTAN, bajo el mando estadounidense, y cada una de esas bases dispone de su propio aparato de inteligencia. En la gigantesca base de Incirlik, desde donde operan la aviación de Estados Unidos y la aviación de los aliados de Washington, hay almacenadas al menos 50 bombas atómicas estadounidenses B-61, que serán reemplazadas por las nuevas B-61-12. En Esmirna (Izmir) se encuentra el LandCom, o sea el mando a cargo de la preparación y coordinación de todas las fuerzas terrestres de la OTAN, bajo las órdenes del general estadounidense Darryl Williams, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en África, cuyo cuartel general se encuentra en Italia. A fines de junio, el nuevo Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, visitó la sede del LandCom.

Además de los mandos y bases oficialmente conocidos, Estados Unidos y la OTAN tienen en Turquía una red “encubierta” de mandos y bases conformada en función de la guerra desatada contra Siria y de otras operaciones. Como quedó documentado en una investigación publicada en el New York Times, un flujo incesante de armamento comprado con miles de millones de dólares provenientes de Arabia Saudita y de otras monarquías del Golfo ha estado llegando, desde 2012 y en el marco de una red internacional organizada por la CIA, a la base turca de Esenboga, armamento posteriormente enviado –a través de las fronteras turcas– a los «rebeldes» que operan en Siria, así como a los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh).

Y gracias al uso de pasaportes falsos –especialidad de la CIA–, miles de combatientes islamistas han estado llegando a las provincias turcas de Adana y Hatay, en la frontera con Siria, provincias turcas donde la CIA abrió centros de entrenamiento militar.

Es por lo tanto falsa la “noticia” que corrió estos días de que Washington no aprecia un aliado como Erdogan porque este aliado apoya al Emirato Islámico por debajo de la mesa. No hay aún elementos concretos que entender si existe, y en qué grado, alguna fisura en las relaciones entre Ankara y Washington y, sobre todo, cuáles serían los motivos reales de dicha grieta.

Con su acusación contra Fetullah Gulen –quien reside en Estados Unidos desde 1999 y fue aliado de Erdogan hasta 2013–, y al reclamar la extradición de ese personaje, el presidente turco trata de crear una situación que le permita obtener de Estados Unidos y de sus aliados europeos mayores compensaciones por el «papel importantísimo» –así lo calificó Stoltenberg el pasado 16 de julio– de Turquía en el seno de la OTAN.

Entretanto Erdogan va liquidando a sus opositores mientras que la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, afirma que si recurre a la pena de muerte, Turquía no podrá ser miembro de la UE, por ser esta firmante de la Convención de Derechos Humanos.

Artículo de Manlio Dinucci: La OTAN y el <<golpe>> turco


(1) El artículo en cuestión de Thierry Meyssan es largo y trata varias cuestiones relacionadas con el cambio de la "doctrina estratégica" turca a raíz del fallido golpe, pero dos aspectos que toca llaman la atención, entre todas sus consideraciones: la primera es que, efectivamente, los militares sublevados, al parecer, pudieron eliminar al presidente Erdogan, según las informaciones que aparecieron publicadas en los medios de comunicación, y no lo hicieron; la segunda es que los militares que dan el golpe son "kemalistas", no pertenecientes a ninguna facción islamista, como luego se les acusó desde el gobierno turco, por lo tanto defienden determinada doctrina político-militar, nacionalista secular y no islamista, apegada a la Constitución republicana turca, frente al régimen islamista que promueve Erdogan. El artículo de Thierry Meyssan se titula "La nueva doctrina turca": http://www.voltairenet.org/article192978.html

(2) La idea de que la CIA pudo cocinar el golpe militar --y el contra-golpe de Erdogan-- en Turquía es sugerente y nada desdeñable. El golpe hasta cierto punto se desbarató desde el comienzo por la precipitación con el que se dió (los militares sublevados tenían pensado inciarlo en la madrugada del sábado 16 de julio, sin embargo por una "fuga de información" o la puesta en sobreaviso del espionaje de Erdogan tuvieron que adelantarlo perdiendo el factor sorpresa y la nocturnidad con la que pensaban realizarlo). Pero los militares tenían razones de diferente índole para realizarlo, desde la política interior de Erdogan hasta el terrorismo de Estado contra la población kurda, pasando por la injerencia en Siria, la relación con Occidente o la propia situación laboral de los militares promovida por el gobierno. Sería posible, entonces, que la CIA apoyara a los dos bandos enfrentados (al gobierno y a los militares) y no le pasarán por alto los preparativos de estos últimos de cara a un golpe de Estado (más si cabe, si estos se realizaban delante de sus narices) pero, en todo caso, si así obraba es porque no quería perder su capacidad para mediar en los enfrentamientos en la cúspide del Estado turco e imponerse en aras a preservar los intereses occidentales en la Península de Anatolia, de la misma forma que el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España afianzó el predominio de Estados Unidos sobre la incipiente democracia de 1978 (al respecto se puede leer el capítulo "El posfranquismo y la guerra fría" del libro Soberanos e intervenidos de Joan Garcés).

(3) La "operación Valkiria" en Alemania, un año antes de que acabara la II Guerra Mundial, guarda muchos paralelismos con el golpe militar fallido en Turquía. También en aquel golpe era clave la respuesta de las potencias extranjeras al mismo, particularmente de los occidentales, aquel golpe también contó con la simpatía y/o respaldo de una parte de la población descontenta o crítica con la política autoritaria/totalitaria oficial hacia las minorías, en relación con otros países, etc. También aquel golpe fue elaborado con mucho tiempo de antelación, contando con anteriores intentonas fallidas como este, y se puso en marcha buscando aprovechar el factor "sorpresa" y siguió adelante a pesar de que no se contaban con garantías suficientes de su éxito. 
 

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Este blog no admite a las siguientes sectas-grupitos de la llamada "nueva" izquierda: eurocomunistas (de viejo y nuevo cuño), trotskistas (de todas las variantes y tendencias que, a su vez, tiene el trotskismo), socialistas-del-siglo-XXI (da igual como se disfracen: en-el-siglo-XXI, la izquierda-del-siglo-XXI, etc.), leninistas "amables" (centristas, semi-trotskistas), ultra-reformistas (luxemburguistas, negristas), anarco-terroristas (nihilistas, situacionistas)... En definitiva, todo lo que va de rojo-rojísimo, pero luego resulta que es negro-negrísimo, aquí no tiene cabida. Acepto un diálogo educado, pero siempre desde el respeto y la tolerancia hacia las opiniones diferentes; y en el lado democrático del espectro político hay un amplísimo espacio para debatir e intercambiar opiniones, siempre que se haga con buena voluntad y espíritu constructivo. Patriotismo Constitucional: https://www.facebook.com/groups/301202956654207/

lunes, 15 de agosto de 2016

Consecuencias de un giro estratégico por parte de Turquía

Por Jesús M. Pérez (Revista El Medio (*))

Posiblemente ninguno de los que escribimos en los últimos meses sobre la deriva autoritaria en Turquía imaginamos que este país pudiera entrar en una espiral represiva como la que vive desde el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio. El número de profesionales de la enseñanza que han sido expulsados de su profesión, el número de medios de comunicación cerrados y el número de periodistas detenidos reflejan que no estamos ante una persecución de los partícipes de la intentona, sino ante una verdadera purga que usa los acontecimientos del 15-J como excusa para una campaña de persecución de opositores. La purga lanzada por el presidente Erdoğan alcanzó niveles de absurdo con la expulsión de 94 miembros de la federación de fútbol, entre ellos árbitros y miembros de los comités arbitrales. La arbitrariedad exhibida por las autoridades turcas afectó también a periodistas extranjeros como la española Beatriz Yubero, que además se encontraba cursando estudios en el país. Yubero fue acusada de terrorismo, detenida 36 horas y finalmente expulsada de Turquía sin cargos.

Los cambios en Turquía podrían tener consecuencias geopolíticas. En su largo camino en busca del ingreso en la Unión Europea, Ankara acometió abundantes reformas para adaptarse al marco comunitario. Así, por ejemplo, en 2002 abolió la pena de muerte como parte de un paquete de medidas de armonización con la UE, y en 2004 la desterró de su ordenamiento legal de forma definitiva. Era un requisito imprescindible para optar al ingreso, ya que la UE mantiene una fuerte oposición, “basada en principios”, a la pena capital. Sin embargo, Erdoğan ha declarado que, ante la demanda popular después del intento de golpe de Estado, reinstaurará de la pena de muerte si cuenta con el suficiente respaldo social. De hacerlo, cerraría de golpe la puerta de acceso a la UE, y sería señal de que Turquía ha entrado en un nuevo tiempo histórico.

Ankara tomó nota de la falta de condena occidental al golpe de Estado en sus primeras horas y de que el apoyo llegó sólo tras resultar evidente que había fallado. Medios partidarios del Gobierno turco han publicado desde entonces noticias que implican a Estados Unidos en la intentona, alguno incluso dando detalles como nombres y cantidades de dinero. Así que es significativa la cumbre bilateral ruso-turca que tuvo lugar ayer en San Petersburgo. 

Erdoğan viajó a Rusia para reunirse con Putin, en su primer viaje al extranjero tras la intentona. Las relaciones entre ambos países entraron en crisis tras el derribo de un avión Sujoi Su-24M de la fuerza aérea rusa tras entrar en el espacio aéreo turco el pasado mes de noviembre. Uno de sus tripulantes murió a manos de un grupo armado sirio apoyado por Turquía, y un helicóptero de la operación de rescate lanzada por la propia fuerza aérea rusa fue destruido estando posado en tierra: un infante de marina ruso resultó muerto. Moscú impuso entonces sanciones económicas a Turquía, cortó el flujo de turistas nacionales a ésta y exigió visado de entrada a los ciudadanos turcos. Según un ministro ruso, tales medidas serán revertidas de aquí a un año.

El objetivo declarado de la cumbre de San Petersburgo es llevar las relaciones bilaterales al estado previo a noviembre de 2015. Turquía y Rusia mantienen intereses muy diferentes en la guerra civil siria. Un cambio de alineamiento de Ankara que consistiera en un acercamiento a la postura rusa y por tanto a los intereses del régimen sirio tendría implicaciones profundas para el desarrollo del conflicto. Pero una alianza turco-rusa tendría consecuencias geopolíticas más importantes.

Turquía, como Rusia, vive cuestionándose su identidad, dividida entre Oriente y Occidente. Fue Ahmet Davutoğlu, el anterior primer ministro turco, quien en sus tiempos de académico y diplomático planteó, en Profundidad estratégica: la posición internacional de Turquía, que su país dejara de verse como periferia para asumir un papel central en su propio espacio geopolítico y geoecónomico. Turquía explotó su conexión cultural con las repúblicas exsoviéticas turcófonas creando un consejo de países de lengua turca para articular su influencia en Asia Central. La industria audiovisual turca se convirtió en un instrumento de poder blando, con las telenovelas como punta de lanza. Y las empresas de construcción turcas se expandieron en lugares como Libia, Kazajistán y Yibuti. Con la influencia turca en los Balcanes se fue dibujando un área de acción exterior que llevó a algunos a hablar de neo-otomanismo, para disgusto del Gobierno turco, que afirmaba no tener aspiraciones imperiales, sino desarrollar una política exterior de “cero problemas” con los vecinos.

Turquía realmente ha aprovechado su ubicación entre dos continentes en su papel de nodo energético, convirtiéndose en la vía de salida a Europa de los hidrocarburos de la cuenca del Mar Caspio. El oleoducto BTC (Bakú-Tiflis-Ceyhan) conecta los campos petrolíferos azeríes con el puerto turco de Ceyhan, en el Mar Mediterráneo, pasando por Georgia. Para la Unión Europea, Turquía forma parte del estratégico Corredor Meridional del Gas, que conectaría los mercados de Europa Central, Italia y la Península Balcánica con los yacimientos de Kazajistán, Turkmenistán y Azerbaiyán. Ese corredor energético, cuando se concreten los proyectos que están sobre la mesa, permitirá a la Unión Europea no depender del suministro ruso de gas natural y supone una alternativa a las rutas que, procedentes de la cuenca del Caspio, hubieran atravesado Irán para acceder a terminales marítimos. 

Un cambio de alineamiento de Turquía, decidida a olvidar su acercamiento a la Unión Europea e incluso dispuesta a abandonar la OTAN en medio de una carrera hacia adelante del presidente Erdoğan, tendría consecuencias para la UE y para la Alianza Atlántica bastante serias. Para la Unión, supondría que Rusia podría consolidar una pinza energética si Turquía decidiera desechar los proyectos del Corredor Meridional del Gas para aceptar el Turkish Stream, un proyecto ruso de gasoducto submarino en el Mar Negro, que se sumaría al Northern Stream, que conecta Rusia con Alemania por el Báltico. Un realineamiento de Turquía con Rusia haría más difícil la conexión comercial de la UE con las repúblicas exsoviéticas de Asia Central, que intentan mantener un cierto equilibrio en sus relaciones exteriores, triangulando los intereses de Occidente, Rusia y China. Por no mencionar que Turquía es el país que tiene la llave del Mar Negro.

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(*) La revista electrónica "El Medio" (su nombre completo es "El Gran Medio Oriente") se trata de una revista inequícamente sionista de análisis político internacional, un buen indicador de por donde respiran los sionistas, particularmente en lo tocante a Oriente Medio. Otros medios sionistas prolijamente citados en política internacional son, por ejemplo, DEBKA file.


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miércoles, 10 de agosto de 2016

Hambre y miseria en Venezuela, ¿el legado de la revolución bolivariana?


Recientemente, hemos visto como un español nos mostraba abundancia en los barrios ricos de Caracás, de esta noticia se hacía eco Russia Today (*):


¿Pero esta situación es generalizada en Venezuela, sirve para tranquilizarnos y para deducir que las noticias alarmantes que llegan sobre el estado social y económico de Venezuela se deben a una campaña desinformativa? Este otro es un reportaje de la cadena británica BBC:


Marea Socialista y otros grupos críticos llevan denunciando desde hace varios años la deriva burocrática, autoritaria y corrupta del "régimen" bolivariano, a estos el ala radical del Bolivarianismo los denomina traidores, trotskistas y otras lindezas. En realidad, la mayoría proviene de la izquierda revolucionaria que existía con anterioridad a la llegada de Chávez al poder, y que le apoyaron e integraron el partido gubernamental, el PSUV, en calidad de dirigentes, y ahora están alejados del partido sino han sido expulsados del mismo.



Ojo, nos van a seguir diciendo que hay planes para construir viviendas, misiones sociales, etc. Ciudado, todo es propaganda, si el socialismo se funda en la propaganda pura y duda vamos apañados.

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(*) Rusia tiene muchos intereses económicos en Venezuela, desde contratos militares hasta instalación de fábricas pasando por la asociación en la explotación minera de Venezuela. Al respecto, en 2013 los respectivos presidentes de Venezuela y Rusia firmaron un acuerdo global de cooperación y desarrollo, que asienta las bases de una relación bilateral preferente.

(**) Los verdaderos trotskistas y oportunistas son los que hay en el Gobierno venezolano y aledaños, muchos de ellos no valdrían ni para dirigir una heladería en condiciones.

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domingo, 24 de julio de 2016

Preguntas y respuestas del golpe de Estado fallido en Turquía

¿Por qué fracasó el golpe militar en Turquía del 15 de julio de este año?

La respuesta debería englobar factores militares, políticos y sociales, elementos de carácter estratégico y táctico.

El planteamiento sobre el papel era impecable: controlar las principales vías de comunicación de Ankara y Estámbul, censurar los principales medios de comunicación (fundamentalmente públicos, prensa y televisión, así como las redes sociales de Facebook, Twitter y YouTube), ocupar los edificios gubernamentales y de administación central del Estado, y asediar los órganismos públicos militarizados que no se sometieran al golpe (policía y servicio secreto).

Sin embargo, el triunfo del golpe en las 12 primeras horas dependía de anular la capacidad de reacción del Gobierno de Erdogan y, especialmente, de su presidente, el propio Erdogan. La huída de este hacia el aeropuerto internacional de Estámbul a la 1 de la tarde del dia 15, y su salida del país hacia Irán, lo dejan fuera de juego durante un tiempo. Pero, una vez en el extranjero, y con el apoyo de Irán, Erdogan fue capaz de organizar una respuesta coordinada al golpe en torno a las fuerzas de seguridad del Estado que todavía estaban a su servicio, su partido, y la red islamista de mezquitas, escuelas coránicas y centros sociales organizada por el propio Estado (*).

A partir del llamamiento de Erdogan eventualmente desde un lugar sin localizar en el extranjero (desde un aeropuerto civil o militar iraní) difundido por los pocos medios de comunicación que aún no controlaba la cúpula militar sublevada (televisión y mensajería sms privadas), el tiempo empezó a correr en contra de los militares sublevados.

Los militares demostraron una nula capacidad para responder a la resistencia de las redes sociales del partido de Erdogan y del propio presidente Erdogan, momentáneamente dejado fuera de juego en las primeras horas del golpe:

- Tras el llamamiento público de Erdogan a la resistencia civil, las posiciones tomadas por los militares en Ankara y Estámbul comenzaron a ser asediadas por una parte de la población.

- El presidente Erdogan se dispuso a regresar a Turquía en el mismo avión presidencial, escoltado por dos aviones militares iraníes: dos aviones militares sublevados salieron a interceptarlo pero, sorprendentemente, no hicieron nada para que desistiera de su deseo de tomar tierra en Turquía.

- A primeras horas de la madrugada se produjo el intento por parte de la cúpula militar sublevada de cerrar el medio de comunicación privado que servía para difundir los mensajes de Erdogan, el intento fue infructuoso y, además, los sublevados perdieron el control de la televisión pública del país.

A primeras horas de la mañana del 16 de julio se certificaba el fracaso del golpe con la rendición de los militares que todavía controlaban lugares públicos en las principales ciudades del país.


¿Se trató de un auto-golpe, de un golpe inducido por la CIA o dado por una facción política rival de Erdogan?

No, se trató de un golpe genuino del estamento militar contra Erdogan y sus políticas.

No se puede descartar que la CIA o Estados Unidos estuvieran al corriente del golpe, tampoco se puede descartar la colaboración activa de redes opositorias a Erdogan, en cualquier caso el golpe militar es autónomo y surge por iniciativa de los propios militares, en función de sus intereses, necesidades y perspectivas en cuanto estamento militar de la sociedad y del Estado turco.

En cuanto uno de los principales Ejércitos de la OTAN, el Ejército turco cuenta a su disposición con tecnología e infraestructura militar de la Alianza terrorista de la OTAN, además ha recibido entretenamiento militar en los centros de instrucción militar de la organización y se ha entrenado intensamento con los Ejércitos extranjeros de la OTAN en los más diversos escenarios, tanto para hacer frente a una agresión exterior como para luchar en la "guerra interna" con las organizaciones paramilitares secesionistas kurdas. Por lo tanto, por esta vía no se puede descartar que terceros países estuvieran al tanto de la hipotética preparación de un golpe militar contra Erdogan. Por otra parte, los propios servicios secretos turcos no dejaban de vigilar al Ejército alertados por las opiniones políticas de algunos de sus miembros y la "sensibilidad" general de la institución, especialmente de su oficialidad.


Aunque las críticas contra las políticas de Erdogan se manifestaban de puertas adentro de la institución militar, lo que aceleró la puesta en marcha del golpe militar fue el "flanco interno" del régimen turco o, más exactamente, la política belicista contra la guerrilla y el pueblo kurdos. En dicha "guerra interna" se han cometido en los últimos años crímenes de guerra y de lesa humanidad, Erdogan quería por parte del Ejército que le ayudará a encubrirlos como un compromiso de tratamiento de inmunidad entre el Gobierno y el Ejército ante cualquier denuncia o apertura de proceso judicial. Esta intención de Erdogan de no procesar a los responsables de crímenes por la represión de la guerrilla kurda fue lo que desencadenó el golpe militar frustrado del 15 de julio.


¿Hasta qué grado estuvo el Ejército turco involucrado en el golpe?

Todas las armas o brazos del Ejército turco estuvieron involucradas en el golpe militar fallido (Tierra, Aire y Mar). Todos los escalafones del Ejército participaron en el golpe, hasta un ex-Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Los Ejércitos y bases militares que no se involucraron en el golpe (el primer Ejército de Tierra y la base naval de Golcuk, por ejemplo) no tuvieron una participación activa en la detención del golpe hasta que Erdogan no regresó al país a través del aeropuerto internacional de Estámbul. Para entonces la cúpula sublevada fue abandonando las posiciones tomadas, si bien no dejaron de producirse enfrentamientos entre las unidades militares sublevadas y la policía de Erdogan (de hecho, esos enfrentamientos se mantendrían hasta tres días después de producirse el golpe).


¿Cuál fue el papel de las potencias extranjeras en el golpe de Estado?

La Unión Europea y Estados Unidos se mantuvieron a la expectativa durante la fase activa del golpe (desde la 1 de la tarde hasta las 11 de la noche), a partir de entonces, y una vez que se cercioran en el extranjero que Erdogan se ha hecho cargo de la situación política de su país, los países de la Unión Europea y Estados Unidos se dispusieron a condenar el golpe y respaldar al presidente Erdogan.

En cambio, Irán y Rusia se mostraron contrarios al golpe, especialmente Irán que brindó apoyo político y militar a Erdogan para que volviera a hacerse cargo de la situación en Turquía --por lo tanto, se puede hacer a Irán responsable de la restauración de Erdogan al frente de la presidencia de Turquía.


¿Cuáles son las consecuencias políticas del golpe militar fallido para Turquía?

En primer lugar, el alejamiento del resto del mundo, especialmente de la Unión Europea. En caso de que Turquía reinstaurara la pena de muerte este alejamiento se alargaría de forma indefinida. Además, el deterioro de la relación de Turquía con la Unión Europea, especialmente en matería de derechos humanos, también supone un deterioro de la relación del país con la OTAN, que representa un vinculo militar esencial para el actual régimen turco.

Erdogan aprovecha la represión posterior al golpe para avanzar en la refundación del país como una "república islámica presidencialista", reincidiendo en una tendencia que ya veníamos denunciando aquí y es la política neo-otomana expansionista con respecto a los países limítrofes con Turquía, hacia el suroeste árabes y hacia el noreste turquinos. Esto último no es una buena noticia para la solución negociada del conflicto sirio y, en general, para la normalización y pacificación de las relaciones de los países árabes con el resto del mundo, en los cuales la ideología del "islamismo político" patrocionado por Turquía ha conocido una realimentación desde las "primaveras árabes" de 2011. En cuanto a la idea de Erdogan de avanzar en la islamización social y política de Turquía, eso sólo supondrá la ampliación de la brecha entre los sectores islamistas y seculares de la sociedad turca, lo que a medio y largo plazo supondrá un deterioro de los derechos cíviles y de la situación económica de Turquía --que, paradójicamente, permitió a la fuerza política de Erdogan llegar al poder en Turquía.


¿Qué futuro le espera a Turquía en el corto y medio plazo?

Si se concreta su distanciamiento de Occidente y se amplía el área de penumbra de la sociedad y el Estado turcos en materia de derechos humanos, tomar a Asia y no a Europa como zona social y económica de referencia, lo que también supone frenar la colaboración de Turquía con la Unión Europea en matería económica, inmigración, etc., materias muy comprometidas para ambas partes.

La aproximación de Turquía hacia Asia en perjuicio de Occidente también compromete la relación política y militar de Turquía con Occidente, especialmente en lo referido a la OTAN. Si Turquía opta por una mayor aproximación a Rusia e Irán, compromete la propia seguridad de los países de la OTAN, y sus planes de defensa y seguridad colectiva, ante países que se consideran rivales y potenciales amenazas para dicha zona de seguridad de la OTAN. Un escenario de "neutralidad" político-militar de Turquía sería desaconsejable para la OTAN e inconveniente de cara a asegurar el liderazgo occidental en el Mediterráneo oriental y en Oriente Medio.

Por otro lado, si se confirma el Estado de excepción de Turquía en los próximos meses, los crímenes contra los derechos humanos que el Estado turco ya ha protagonizado por su injerencia en la guerra de Siria y su propia "guerra interna" contra los kurdos se ampliarán, garantizándose la impunidad de los grupos islamistas y de ultraderecha paramilitares (yihadistas y Lobos Grises) contra los presuntos enemigos o críticos de las políticas de Erdogan, independientemente de su profesión y su ideología.

Erdogan y sus partidarios pueden aprovechar la persecución y represión de la disidencia para "islamizar" a fondo el Estado turco, lo que supone la des-naturalización del carácter republicano y secular del Ejército y la introducción de la ley islámica como doctrina jurídica auxiliar, cuando no la discriminación legal por cuestiones religiosas.



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(*) Se suele asimilar el moderno Estado turco al Estado francés post-revolucionario en lo tocante al tratamiento de la religión, lo cual no es del todo cierto. Si Francia ha hecho del laicismo una política de Estado, Turquía instrumentaliza específicamente la religión musulmana para legitimar al Estado, la Oficina de Asuntos Religiosos turca (más conocida como Presidencia de Asuntos Religiosos) es una auténtica promotora del culto musulmán en Turquía, regulando su práctica así como la construcción y gestión de los edificios dedicados al culto musulmán (mezquitas y escuelas coránicas). Aunque está Oficina estatal difundida un Islam "liberal", en sintonía con la secularización del Estado, desde la llegada de Erdogan al poder se ha puesto al servicio de su partido y propugna una interpretación ortodoxa del Islam. Presidencia de Asuntos religiosos turca: http://es.encydia.com/pt/Presidencia_de_Asuntos_Religiosos
Presidency of Religious Affairs: https://en.wikipedia.org/wiki/Presidency_of_Religious_Affairs


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lunes, 18 de julio de 2016

Crónica del golpe militar fallido en Turquía - Réquiem por la nación turca



El 15 de julio pasado el Ejército turco protagonizó un levantamiento militar contra el Gobierno dictatorial de Recep Tayyip Erdogan. 

Comunicado aparecido en la página de las Fuerzas Armadas de Turquía durante la fase activa del golpe


Pasadas las 9 de la noche, el mundo tenía noticia de dicho levantamiento. A través de un comunicado difundido desde la página web del Estado Mayor del Ejército, los sublevados manifestaban que se levantaban para garantizar la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho en el país.

No se tenían noticias del paradero del presidente de la República, aunque el primer ministro de su Gobierno emitía otro comunicado en el que manifestaba por su parte que nos encontrábamos ante un “intento de golpe de Estado”.

Después de las 11 de la noche se conocían las primeras palabras del presidente turco Tayyip Erdogán en el que llamaba a "su gente" y al resto de la población a salir a la calle para enfrentarse al golpe militar. A partir de ese momento, la población, especialmente en las grandes ciudades como Ankara y Estambul desoyó el toque de queda de los sublevados y salió a la calle para manifestarse en contra del golpe. Fue entonces cuando se produjeron los primeros enfrentamientos entre los militares y la población contraria al golpe. 

Por su parte, las medidas que tomaron los militares sublevados desde las 11 de la mañana fueron las siguientes: 

- Tomaron prisionero al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Hulusi Akar.

- Cortaron las principales vías de circulación a las ciudades de Ankara y Estambúl.

- Ocuparon la televisión estatal, los aeropuertos y las oficinas gubernamentales, y bloquearon Twitter, Facebook y YouTube.

- Bombardearon el Palacio presidencial, el Parlamento y las oficinas de la policía nacional en Estambúl.

El llamamiento del presidente de Turquía a través del canal de televisión privado de la CNN en turco fue decisivo para que comenzara la resistencia civil al golpe, esta resistencia fue sostenida por el aparato policial y de espionaje del Estado que se mantenía leal al presidente de la República y a su gobierno. 

Como resultado de esa resistencia, los militares sublevados perdieron el control del aeropuerto internacional de Estambúl, lo que fue aprovechado por el avión del presidente Erdogán para aterrizar en suelo turco después de haber huído porel mismo medio hacia Irán sobre la 1 de la tarde del 15 de julio. 

Una vez que el presidente Erdogan regresó al país y aumentó la resistencia civil al golpe, los militares apenas pudieron seguir controlando lugares estratégicos. Los militares que no habían participado en el golpe de pusieron del lado del gobierno, y pasadas las 5 de la mañana del 16 de julio los militares sublevados abandonaban sus últimas posiciones en Ankara y Estambúl.

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Lo que llama poderosamente la atención en este golpe es la improvisación, cuando no la chapucería. Es como si este golpe no se hubiera hecho para triunfar sino, más bien, para llamar la atención y remover al Gobierno.

Durante toda la tarde y noche del 15 de julio, los sublevados no se plantearon la sustitución del Gobierno de Erdogan; su objetivo en las 12 primeras horas del golpe era apresar al presidente de la república, lo que se frustró ante la huida de este del país en avión.

Los sublevados decretan la "ley marcial" en el país, pero no toman ninguna medida para garantizarla, más allá de ocupar algunos lugares gubernamentales y del Estado, con una funcionalidad relativa para garantizar el cumplimiento de dicha ley militar. No se toma ninguna medida especial para contener los brotes de descontento ciudadano, mucho menos se toma alguna medida para obligar a la policía y a los servicios de inteligencia (espionaje) a someterse al mandato militar, lo mismo se puede decir de los gobernadores civiles de cada provincia. El Ejercito sublevado no toma ninguna medida particular para hacer cumplir sus órdenes en todos los niveles de la administración del Estado, más allá de imponer controles de carretera y ocupar algunos edificios públicos.
Es como si el Ejército sublevado hubiese confiado en la fuerza simbólica de su levantamiento y en su peso institucional en el conjunto del Estado. Muy raro.

Aunque hubo algún intento de contener la respuesta ciudadana en las principales ciudades, en realidad se esperó en que la "huída del presidente" facilitara el triunfo del golpe. Cuando esta huída fue desmentida, los golpistas comenzaron a retroceder en sus posiciones.

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En este blog, informamos de los enfrentamientos entre el Ejército y el espionaje turcos a propósito de la guerra en Siria. Digamos que el Ejército era reacio a su instrumentalización/involucramiento en dicha guerra, pero se veía obligado a intervenir en los asuntos sirios por los propios manejos/presiones del Gobierno de Erdogan: desde los campos de refugiados de la frontera turca, hasta la recepción de heridos "rebeldes" en la guerra, pasando por el avituallamiento y entrenamiento de dichos rebeldes en suelo turco, las vías de suministro y comercio de las zonas "islamistas" en Siria que pasan por Turquía, y las propias oficinas político-militares que los "rebeldes" tienen abiertas en suelo turco. El Gobierno turco, como el saudí o el catarí, está pringado hasta los hombros en la guerra en Siria -lo cual no es del agrado de muchos turcos, incluidos militares y políticos. En otras palabras, la guerra en Siria no se puede entender sin el apoyo del Gobierno turco a los grupos "rebeldes", especialmente en lo que se refiere a las labores de "inteligencia" del espionaje turco, pero también al apoyo logístico y táctico del Ejército turco, con militares turcos encuadrados en las filas de los "rebeldes" "sirios (en realidad, mercenarios extranjeros)", e incluso la incursión temporal del propio Ejército turco en suelo sirio.

Ahora bien, tras la aparición del Estado Islámico en escena, al Gobierno turco le toca realizar una nueva jugada para justificar su injerencia en los asuntos sirios, y esa jugada es la de la amenaza terrorista del Estado Islámico que opera en Siria e Irak también en Turquía. El primer atentado atribuido alEstado Islámico en Turquía se produce el 20 de julio de 2015, el segundo es pocos meses después, en octubre, en plena campaña electoral a la presidencia de Turquía. ¿Es ser muy mal pensando creer que el atentado atribuido al Estado Islámico en plena campaña electoral en el otoño de 2015 se produjo para favorecer las candidatura política de Erdogan? Pues aquí lo somos. Sospechamos que ese atentado fue un auto-atentado de libro... Erdogan afrontaba la campaña muy maltrecho, con críticas y denuncias por todos los lados, parecía que su "suerte" había terminado. Pero se produjo el (salvaje, cruel y absurdo) atentado atribuido al Estado Islámico del 10 de octubre de 2015 (igual de absurdo y salvaje que todos los que se atribuyen a esta organización), entonces se suspendió durante varios días la campaña de las Elecciones Generales al Parlamento delpaís del 1 de enero, con lo que la campaña electoral se acortó, justo lo suficiente para que se presentará Erdogan como garantía de la seguridad y unidad del país frente a la barbarie terrorista... Y es que Erdogan, a propósito de la crisis regional de la guerra en Siria e Irak, ha sabido instrumentalizar el peligro terrorista o secesionista, ya sea del Estado Islámico o de los kurdos, en su propio beneficio político-electoral.

Erdogan, su Islam "político", los servicios de espionaje a sus servicios, las organizaciones falsamente humanitarias del islamismo, la "islamización" del Estado turco... Todo eso le ha servido a Erdogan y a su círculo político para tejer un sistema al margen del sistema político turco, un sistema que se yuxtapone al viejo sistema nacionalista de Atatürk, y de hecho lo galvaniza hasta límites que se sólo corresponderían con las etapas más negras y vergonzosas de la moderna nación turca. El verdadero peligro para la nación turca no proviene de ninguna nación extranjera, grupo de interés u organización criminal, el verdadero peligro para Turquía proviene de sus actuales gobernantes, en realidad una banda de extremistas y delincuentes que utilizan la política para secuestrar la soberanía del país, extorsionar y destruir la riqueza del país en nombre del proyecto globalista del Nuevo Orden Mundial (llámese la OTAN, la Unión Europea, etc.).

Entonces, llegamos a los acontecimientos de junio de 2016 (previos al golpe de Estado del 15 de julio). El atentado reivindicado por el Estado Islámico en el aeropuerto internacional de Estambul del 28 de junio, estuvo precedido de otros dos atentados el 14 de marzo y el 7 de junio de este año que se atribuyeron a terroristas kurdos. El atentado del 28 de junio, tan brutal como todo los demás atribuidos al Estado Islámico, eran la culminación de una serie de frustraciones y zozobras del Estado y la sociedad turca en relación con el fenómeno terrorista... Parecía que no se podía tocar ya más extremo de sinsentido y barbarie... De alguna forma, desarbolaba cualquier tipo de justificación, incluso la del auto-atentado y el rédito político inmediato, porque ¿qué rédito o beneficio se podía sacar a aquello? De alguna forma, y por paradójico o irónico que pueda parecer, ese atentado desatascaba varías coyunturas internacionales que envolvían al Estado turco. Poco después, el Gobierno de Erdogan tomaba la iniciativa de normalizar las relaciones con Rusia,deterioradas, precisamente, por la involucración de ambos países en la guerra de Siria. También actualizaba las relaciones con Israel y con la Unión Europea. Dentro de lo malo malísimo que había supuesto la relación del Estado turco encabezado por Erdogan en la guerra terrorista contra Siria... parecía que las cosas tomaban un nuevo cariz. La guerra siria, en particular, se enfocaba por unos derroteros más diplomáticos, etc...

Vieja es la pugna entre el Ejército turco y los islamistas de ese país, más vieja, incluso, que el propio partido de Erdogan (que, de hecho, es el resultado de las refundaciones periódicas del espacio político islamista enTurquía). El celo de Erdogan y su séquito al respecto es especialmente perspicaz, de forma que las arremetidas y persecuciones del poder político de Erdogan contra el Ejército y la Judicatura también son periódicas; (ahora salen con un chivo expiatorio, un "boggy man" u hombre del saco para justificarlo; aunque la verdad sea que el más malo de todos los hombres malos del país se siente en la Presidencia de la república turca). La prensa en Occidente se queja de ese celo autoritario del presidente Erdogan, pero los políticos occidentales tienden a mirar a otra parte, "gana elecciones", dicen, ¡como si eso lo justificara todo, incluido el amañamiento de las mismas! --evidentemente, para otros casos no son tan "pudorosos".

Aunque algunos pudieramos desear un golpe de Estado, aunque se conociera el historial golpista del Ejército turco y sus fricciones con los islamistas, creo que pocos hubieran apostado a que el Ejército fuera a protagonizar un nuevo golpe de Estado. Formaba parte de las luchas encubiertas por el control del Estado, luchas que se confundían con el extremismo político y el terrorismo que se conocía en el país. Más bien, creo que la mayoría de los que seguíamos la actualidad política de Turquía esperábamos que hubiera un nuevo despertar del interés republicano, nacionalista y laico en el país. Pero Erdogan y sus compinches lo volvían muy difícil.

De manera que el resultado de todas aquellas decepciones, de todas aquellas zozobras de la sociedad turca y de los desafíos del Estado turco fue el golpe de Estado del 15 de julio de 2016. ¿Inesperado?, desde luego. ¿Imprevisto?, seguro, sobre todo para muchos militares. ¿Improvisado, mal planteado, chapucero? Hasta cierto punto, también. ¿No sabían contra quien se estaban enfrentando? ¿No sabían cómo se las gastaba Erdogan y su "gente"? Desde el principio, el golpe pecó de optimismo, casi de temeridad. ¿Era una acción a la desesperada? ¿Hasta dónde llegaba el respaldo que habían obtenido en las Fuerzas Armadas?

El golpe muchos nos lo tomamos como un nuevo "ajuste de cuentas" del Ejército turco con el resto de los aparatos del Estado, un "reajuste" para re-encauzar el rumbo y volver a establecer la normalidad legal del país. Pero lo que nos encontramos fue un país al borde de la guerra civil... En mi opinión, el golpe fue un desatino de principio a fin, un desatino que pagará el Ejército y, por extensión, la nación turca. ¿Eso quiere decir que lo condene? En absoluto. Las colectividades y las sociedades aprenden de esos desatinos. Fue un desatino, pero un delicioso desatino, agriado por las muertes, especialmente de civiles. Ahora bien, si el Ejército se hubiera tomado absolutamente en serio el desafío hubiera habido muchas más muertes... Y posiblemente se hubiera instalado una Junta Militar sin fecha prevista de disolución. Pero estamos hablando de otros tiempos y de otra Europa. Por esa razón, entre otras, el golpe fracasó. Pero se produjo, y el Ejército, alzado en armas contra el poder civil, puso sus condiciones para volver a los cuarteles:    No cuestionó el lugar de Turquía en el mundo, no cuestionó sus pactos internacionales, la permanencia en la OTAN o su relación con la Unión Europea. Lo que le cuestionó al Gobierno, con las armas en la mano, fue su capacidad para garantizar el Estado de derecho, la democracia y los derechos humanos.

No hay mayor demostración de patriotismo ni de entrega desinteresada al bienestar e interés general del país que el que protagonizó el Ejército turco el 15 de julio de 2016. Y unos cuantos esbirros fanáticos y cobardes se lo discutirán, pero la nación a la larga se lo acabará reconociendo.

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