lunes, 12 de febrero de 2018

Javier Marías contra la hipocresía feminazi y la impostura de nuevos totalitarismos

Por Javier Marías, para El País en su columna semanal La zona fantasma, bajo el título "Ojo con la barra libre":
 
Mujeres violadas, acosadas, manoseadas sin su consentimiento, todo eso existe y ha existido siempre, por desdicha. Que haya una rebelión contra ello no puede ser sino bueno. Pero hay demasiadas cosas buenas que hoy se convierten rápidamente en regulares, mediante la exageración y la exacerbación y la anulación de los matices y grados. El estallido se produjo con el caso Weinstein, cuyas prácticas son viejas como el mundo. Ya hacia 1910 se acuñó la expresión “couch casting” (“casting del sofá”), para referirse a las pruebas a que los productores de Hollywood y Broadway sometían a menudo a las aspirantes a actrices (o a los aspirantes, según los gustos). En el despacho solía haber un sofá bien a mano, para propósitos evidentes. La costumbre me parece repugnante por parte de esos productores (como me lo parece la de cualquier individuo poderoso), pero en ella no había violencia. Se producía una forma de transacción, a la que las muchachas podían negarse; y una forma de prostitución menor y pasajera, si aceptaban. “A cambio de que este cerdo se acueste conmigo, consigo un papel, iniciar mi carrera”. Pensar que la única razón por la que se nos dan oportunidades es nuestro manifiesto talento, es pensar con ingenuidad excesiva (ocurre a veces, pero no siempre). Con frecuencia hay transacciones, compensaciones, pactos, beneficios mutuos que entran en juego. La índole de algunos es repulsiva, sin duda, pero cabe responder “No” a tales proposiciones. Y tampoco hay que olvidar que no han sido pocas las mujeres que han buscado y halagado al varón viejo, rico y feo, famoso y desagradable, poderoso y seboso, exclusivamente por interés y provecho. No hay que recurrir a nombres para recordar la considerable cantidad de mujeres jóvenes y atractivas que se han casado con hombres decrépitos no por amor precisamente, ni por deseo sexual tampoco.

Ahora el movimiento MeToo y otros han establecido dos pseudoverdades: a) que las mujeres son siempre víctimas; b) que las mujeres nunca mienten. En función de la segunda, cualquier varón acusado es considerado automáticamente culpable. Esta es la mayor perversión imaginable de la justicia, la que llevaron a cabo la Inquisición y los totalitarismos, el franquismo y el nazismo y el stalinismo y el maoísmo y tantos otros. En vez de ser el denunciante quien debía demostrar la culpa del denunciado, era éste quien debía probar su inocencia, lo cual es imposible. (Si a mí me acusan de haber acuchillado a una anciana en el Retiro, y la mera acusación se da por cierta, yo no puedo demostrar que no lo hice, salvo que cuente con coartada clara.) De hecho, en esta campaña, se ha prescindido hasta del juicio. Las redes sociales (manipuladas) se han erigido en jurados populares, son la misma muchedumbre que exigió la ejecución de Jesús y la liberación de Barrabás en su día. Tal vez sean culpables, pero basta con la acusación, y el consiguiente linchamiento mediático, para que Spacey o Woody Allen o Testino pierdan su trabajo y su honor, para que pasen a ser apestados y se les arruine la vida.

La justificación de estas condenas express es que las víctimas no pueden aportar pruebas de lo que sostienen, porque casi siempre estaban solas con el criminal cuando tuvieron lugar la violación o el abuso y no hay testigos. Es verdad, pero eso (los delincuentes ya procuran que no los haya) les ha sucedido a todas las víctimas, a las de todos los crímenes, y por eso muchos han quedado impunes. Mala suerte. ¿Cuántas veces no hemos visto películas en las que alguien se desvive por conseguir pruebas o una confesión con añagazas, porque sin ellas es palabra contra palabra y perderían el juicio? Así está montada la justicia en los Estados de Derecho, con garantías; no así en las dictaduras. Por eso me ha sorprendido leer editoriales y “acentos” en este diario en los que se afirmaba que las injusticias derivadas de todo este movimiento eran “asumibles” y cosas por el estilo. Es algo que contraviene todos los argumentos que, desde Beccaria en el siglo XVIII, si no antes, han abogado por la abolición de la pena de muerte. La idea de los defensores de la libertad, la razón y los derechos humanos ha sido justamente la contraria: “Antes queden sin castigo algunos criminales que sufra un solo inocente la injusticia de la prisión o la muerte”. Ahora se propugna lo opuesto. Si la falta de pruebas contra los acusados se extendiera a otros delitos, y aquéllos dependieran de las volubles masas, se acabaría la justicia.

Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las revanchas, las calumnias, las difamaciones y los ajustes de cuentas. Las mujeres mienten tanto como los hombres, es decir, unas sí y otras no. Si se les da crédito a todas por principio, se está entregando un arma mortífera a las envidiosas, a las despechadas, a las malvadas, a las misándricas y a las que simplemente se la guardan a alguien. Podrían inventar, retorcer, distorsionar, tergiversar impunemente y con éxito. El resultado de esta “barra libre” es que las acusaciones fundadas y verdaderas —y a fe mía que las hay a millares— serán objeto de sospecha y a lo peor caerán en saco roto, haya o no pruebas. Eso sería lo más grave y pernicioso.
 

viernes, 2 de febrero de 2018

Donald J. Trump: Retorno al sistema de economía americana

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En sus discursos en el mitin del lunes 21 en Kentucky y el martes 22 en una reunión del Partido Republicano [marzo de 2017], el Presidente Donald Trump recalcó que tiene el propósito de conducir al país a que retorne al “Sistema Americano” de economía. Según la estimación de observadores calificados, ambas veces el Presidente “verdaderamente estaba hablando en serio”: el quiere retornar a la verdadera política económica de Alexander Hamilton y George Washington, de Henry Clay, y de Abraham Lincoln, el “Sistema Americano” de economía.
 
¿Es Trump el Presidente que puede regresar a Estados Unidos al Sistema Americano de economía? Eso todavía está por determinarse, y depende también del país; depende de nosotros, depende de tí. ¿Debemos de retornar al Sistema Americano? Absolutamente.


Con pocas excepciones, la mayoría de los estadounidenses y ciudadanos de otras naciones ya no saben qué fue el Sistema Americano de economía. Lo definió Henry C. Carey, economista de Abraham Lincoln, por ejemplo, como el Sistema Americano directamente opuesto al “sistema británico” de libre mercado.


Esos son los mismos británicos que desde el año pasado hasta hoy, han estado dirigiendo la campaña macartista en contra del Presidente Donald Trump, para sacarlo de la Casa Blanca.


Los británicos están detrás de la operación macartista para tumbar a Trump, porque, después de décadas de una desastrosa “globalización” y “desindustrialización”, Donald Trump quiere volver al Sistema Americano de economía. Y él aprecia los beneficios de la paz, de detener las guerras perpetuas de Bush y Obama y colaborar con Rusia y China para lograrlo.


De este modo, un “informe” que produjo la inteligencia británica para Hillary Clinton sobre Donald Trump, fue el inicio para que el liderato del Partido Demócrata se convirtiera en una turba macartista en busca de “rusos” que están al acecho escondidos detrás de cada una de las columnas de la Casa Blanca.


Los pilares del Sistema Americano de economía fueron los siguientes: 1) proteger y apoyar la producción estadounidense para que Estados Unidos se convirtiera en la importante nación productora de manufacturas que llegó a ser; 2) fomentar incesantemente y construir la infraestructura nacional más moderna, por la misma razón; los ferrocarriles transcontinentales, el sistema nacional de carreteras, el programa lunar Apollo; y 3) un sistema de crédito fundamentado en una banca nacional inventada por el gran Secretario del Tesoro, Alexander Hamilton.


Hoy significa la eliminación de los mega casinos de Wall Street con la reinstitución de la Ley Glass-Steagall; establecer un banco nacional hamiltoniano para fomentar la infraestructura y las manufacturas; invertir billones de dólares en la energía de fusión, volver a la Luna, y adentrarnos en el espacio profundo para la colonización humana y el desarrollo.


Esto es lo que el economista del Sistema Americano, Lyndon LaRouche, director fundador de Executive Intelligence Review (EIR), desarrolló hace poco como las “Cuatro Leyes” para salvar a la economía.


El Sistema Americano también quiere decir la Doctrina Moroe; que el naciente Estados Unidos haría todo lo posible para mantener alejados de las Américas al imperio financiero británico y francés, para que todas nuestras naciones pudieran desarrollar sus economías y hacer acuerdos de comercio recíprocos para el beneficio mutuo.


Hoy, el Sistema Americano significa unirse con la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda, en donde 60 naciones están haciendo tales acuerdos en un paradigma en el que “todos ganan”.


El Instituto Schiller y EIR están organizando una importante conferencia internacional para el mes que viene en la Ciudad de Nueva York, para llevar al Estados Unidos de Trump al nuevo paradigma, en donde puede florecer el “Sistema Americano”.


Lo que el Presidente Trump entiende hoy del Sistema Americano es rudimentario, pero él habla en serio al respecto. Mientras más estadounidenses sepan lo que debe significar, y se movilicen en esa dirección, tendremos una mejor posibilidad de que la era de la “globalización” del sistema británico llegará a su fin durante esta Presidencia de Trump.

domingo, 28 de enero de 2018

Trump, de matrícula de honor

Por Roberto Centeno (*)

 

Frente al dictak del establishment socialdemócrata, según el cual su política es la única posible en el mundo occidental, Trump ha realizado durante los 12 primeros meses su mandato una política completamente diferente, y que en contra de todos los vaticinios  de hundimiento económico y de desastre mundial, y a pesar de que no ha pasado un solo día desde su elección en la que no se le acuse de todo lo imaginable, locura, racismo, machismo, insultos, etc, – New York Times y la CNN han batido el récord de noticias falsas sobre Trump en 2016 –  sus éxitos están siendo tan rotundos, que el establishment ve su posición de preeminencia cada vez más en peligro tanto por Trump como por los países del Este de Europa que están cuestionando seriamente la política de Bruselas inspirada por ese genio tenebroso llamado Soros, responsable de la oleada migratoria musulmana hacia la UE.

De acuerdo con el Wall Street Journal del miércoles 17, nada sospechoso de favorecer a Trump, los logros clave han sido los siguientes:

1.-Cambio significativo en toda la política exterior.

En Mayo, el Air Force One cruzaba los cielos de Arabia Saudí y de Jordania para aterrizar en Tel Aviv. Era el primer viaje presidencial directo entre Arabia Saudí e Israel, en un poderoso mensaje al mundo de que el Sr Trump tiene sus propias ideas sobre quien son los amigos de América y quienes son sus enemigos. En este primer viaje al exterior Trump consolidó una poderosa alianza con Arabia Saudí y los Emiratos del Golfo, que realizaron compras de armamento por más de 130.000 millones dólares. Hace poco más de un mes, Trump llevaría a cabo una propuesta realizada por el Congreso de los EEUU en 1997 para trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, algo que sus predecesores no habían tenido el coraje de hacer, y no ha pasado absolutamente nada.

En Europa amenazó con abandonar la OTAN si los países miembros no aportaban la parte que les toca, el 2% de su PIB, España cuyo gasto militar es de 9.000 millones de euros tendrá que subirlo a 23.000 millones si quiere seguir en la OTAN. En Japón y Corea renovó las alianzas, pero ahora tienen que pagar por la protección de EEUU, lo que han hecho comprando material militar por más de 80.000 millones de dólares. Sólo la relación con Rusia que prometió normalizar no ha podido hacerlo por las acusaciones de injerencia en las elecciones.

En Japón y Corea, reiteró su compromiso de defenderlas de cualquier agresión exterior, particularmente por parte de Corea del Norte, pero eso si les explicó que eso no sería gratis, tendrían que pagar el despliegue de tropas norteamericanas realizado en su beneficio. El resultado ha sido pedidos de material militar americano por 100.000 millones de euros, fundamentalmente aviones de última generación ( nada que ver con el fiasco del Eurofighter) y sistemas de intercepción de missiles.

Finalmente en China como empresario experto en negociaciones complejas que había empezado amenazando a China, que está tomando el pelo al mundo con una moneda ficticiamente devaluada para inundarnos con sus productos, con imponer un arancel del 40% a sus productos, desde esta posición de “fuerza” negociaría intercambios comerciales por valor de 300.000 millones de dólares. ¡Y sus enemigos diciendo que no tenía experiencia política y que sus negociaciones serían un desastre!.

2.-Ha desregulado la economía.

En su primer año ha impulsado la desregulación en toda la economía. El cambio se ha producido en cuestiones tan sustanciales como anular las limitaciones del tráfico en internet de Obama a suavizar las estrictas regulaciones bancarias. Pero ha habido cientos de pequeños cambios adicionales. Todo ello ha mejorado el clima de los negocios en EEUU.

3.-Para la economía el primer año de Trump ha sido un éxito rotundo.

Las desregulaciones, la sustitución de los tratados comerciales multilaterales gravemente perjudiciales para EEUU y sus sustitución por tratados bilaterales y las anunciadas reducciones de impuestos, finalmente realizadas a fin de año han impulsado la economía al mayor crecimiento de las últimas décadas. La clase trabajadora y la clase media norteamericana pagan hoy MENOS DE LA MITAD de impuestos que en España, y las grandes empresas han decidido repartir las bajadas de impuestos con sus trabajadores; los bancos y otros han pagado un bonus de 1.000 $ a todos sus trabajadores y una subida salarial del 10%, la grandes tecnológicas un bonus de 2.500 $ (caso de Apple) y un subida salarial del 12 %. Esto incrementara el consumo privado que representa los 2/3 del PIB e impulsará a nuevos récords la economía y el empleo.

Las Bolsas ha subido espectacularmente.

Impulsadas por una mezcla de políticas a favor de los negocios, la mejora de los beneficios y las expectativas de bajada de impuestos que se concretarían a final de año, en 2017  el Dow ha subido un 25 % y el tecnológico Nasdaq 100 un 32%. Son las bolsas que más han subido del mundo, el Ibex con una subida del 7% el que menos. Pero si esto fue en 2017 lo ocurrido en 2018 está siendo brutal, las grandes multinacionales americanas están repatriando cantidades de dinero gigantescas, Apple va a repatriar 200.000 millones de dólares, y otras igual. El pasado dos de enero recomendé a mis lectores y oyentes comprar Boeing y Nasdaq, a día de hoy Boeing ha subido un 18% y el Nasdaq un 8 %.  A pesar del establishment socialdemócrata que seguirán descalificando a Trump por todos los medios lícitos e ilícitos, sin duda será reelegido para un segundo mandato: tenemos gobierno de Trump para siete años.

Del otro lado de la mesa tenemos a su principal enemigo personal, George Soros, que de quien es enemigo en realidad es de Europa, cuya religión y cuya cultura está decidido a destruir con el multiculturalismo, que no es otra cosa que conseguir abrir nuestras fronteras en nombre de la “libertad” a decenas de millones de inmigrantes de otras religiones y otras culturas. Esta postura de Soros se corresponde a sus vivencia de niño cuando a los 9 años consiguió escapar por milagro de los nazis de ser enviado a las cámaras de gas, donde murieron asesinados sus parientes y amigos más cercanos. Soros culpa con razón a la cultura europea en general y a las iglesias cristianas en particular empezando por la católica donde el Papa Pío XII no movió un dedo para frenar el Holocausto a pesar de estar perfectamente informado del mismo.  Y este odio absoluto, total, inolvidable, parece ser el motor que le lleva a buscar venganza en quienes permitieron por omisión el asesinato de 5 millones de seres humanos.
Fuente: Rambla Libre

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(*) Roberto Centeno es catedrático de economía jubilado por la Universidad Politécnica de Madrid. De abuelos mineros afiliados al sindicato socialista UGT. Trabajó como director general de ENAGÁS y consejero delegado de la empresa petrolera estatal CAMPSA (antes de que fuera absorbida por REPSOL y privatizada a comienzos de la década de 1990). Destacó como tertuliano en la emisora EsRadio en el programa nocturno que dirigía Cesar Vidal, donde expresaba sus simpatías por UPyD. Una vez que Cesar Vidal dejó dicha emisora, siguió colaborando con él en nuevos proyectos radiofónicos, más concretamente en La Voz. En la campaña a la elección presidencial de EE. UU. en 2016, asesoró al equipo del candidato presidencial Donald Trump. Escribe periódicamente en un blog del diario on line El Confidencial, titulado "El disparate económico".

viernes, 26 de enero de 2018

Jerusalén profanada por el Sionismo

Por José Luis Jérez Riesco (*)
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La ciudad de Jerusalén, mística y milenaria, hogar de la paz como su propio nombre indica, patrimonio de la humanidad desde 1981, alberga el espacio sagrado, la tierra santa, donde se asientan los principales iconos, que han servido de escenario simbólico y de veneración a las vivencias espirituales de las tres principales religiones monoteístas: cristianismo, islam y judaísmo, puede convertirse en el enorme cráter de un potente volcán en erupción, en la antesala del infierno, en vómitos sangre y ráfagas de fuego, en el apocalipsis donde se desaten todas las furias celestiales.

El factor desencadenante, el impacto nocivo, es la fanática y delirante obsesión, el empeño permanente, por parte del sionismo, de sembrar, siempre y en todo lugar, la discordia y el odio, tratando de convertir la Ciudad Santa en la capital del Estado de Israel, donde se concentra la semilla y el foco del poder mundialista de la denominada raza maldita, terror de la humanidad, al desafiar y conculcar las leyes internacionales y las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Para la Cristiandad Jerusalén es un lugar sagrado y de peregrinación por excelencia, al estar allí ubicados los vestigios del Santo Sepulcro, el Cenáculo, el Monte de los Olivos, la Iglesia del Padre Nuestro, la Vía Dolorosa, la Iglesia de Santa Ana, donde nació la Virgen María, el Edículo de la Ascensión… y para los musulmanes ser considerada, “Al Quds”, como la denominan en su lengua vernácula, palabra que significa “lugar sagrado”, tras las ciudades santas de Medina y La Meca, el tercer lugar en el orden de prelación del Islam, al estar allí situados, entre otros recintos sagrados, la Explanada de las Mezquitas, la imponente cúpula de la Roca, edificada a finales del siglo séptimo o la sacrosanta Mezquita de Al-Aqsa, que data del año 705. Conviene recordar que los primeros musulmanes oraban hacia Jerusalén, antes de hacerlo en dirección a La Meca.

No es difícil demostrar, históricamente, que los judíos se arrogan, con gesto demoledor, un pretendido derecho de capitalidad del Estado de Israel sobre Jerusalén, que no le corresponde en absoluto, a pesar de sus influyentes tentáculos mediáticos que controla, en régimen de monopolio y difunden sin cesar, la desinformación “erga omnes”. Basta para constatarlo un simple apunte: la ciudad de Jerusalén, en sus más de cuatro mil años de existencia, en la mayor parte de su proyección temporal, no ha guardado relación política alguna con el pueblo judío, salvo puntuales excepciones. Sus mil primeros años fueron ajenos a cualquier influencia o motivación judaica, carente por completo a todo vínculo, como queda reflejado en el libro del Génesis de la Biblia, que deja, bien a las claras, que el “padre” Abraham no guardaba relación alguna con aquella mítica ciudad y esa fue la tónica durante el periodo de los Patriarcas e incluso durante la permanencia depredadora de los israelitas en Egipto, donde el nombre de Jerusalén ni se invoca ni se cita. A su regreso a la “tierra prometida”, buscaban los israelitas, prófugos de Egipto, las tierras de Canaan, pero no se menciona, en absoluto, Jerusalén. Bien al contrario, en la época del sanguinario Josué, la ciudad de Jerusalén y sus habitantes fueron los que se opusieron a la invasión contra los judíos, siendo precisamente su Rey quien organizó una coalición de monarcas para hacer frente a los horrendos genocidios que las tribus judias perpetraban en todas sus conquistas, donde aniquilaban, de forma cruel e inmisericorde, a las poblaciones que lograban dominar con satánica saña.

La ciudad de Jerusalén sería, finalmente, conquistada por la tribu de Judá, tras la muerte de Josué, siendo saqueada e incendiada por los judíos, que no se asentaron en ella la metropoli. Jerusalén fue, pues, capital de los judíos únicamente durante los reinados de los Reyes David, Salomón y en los inicios del reinado sucesivo de Roboan, durante un breve lapso de tiempo, considerado en términos globales. Después vendría el largo periodo del destierro de los judíos en Babilonia, alejados de Jerusalén, y tan solo fue cuatrocientos años después de la destrucción del Templo, acaecida en el año 586 por Nabucodonosor II, cuando regresaron los hebreos a la Ciudad y la volvieron a tomar por capitalidad, pero solamente durante una corta etapa de cien años, concretamente hasta la conquista de la peculiar y codiciada urbe por los centuriones romanos y la coronación del Rey Herodes.

Con la demolición del Segundo Templo, en el año 70 de la Era Cristiana, y el inicio de la diáspora judía, la ciudad dejó de estar definitivamente en manos de los israelitas para pasar, de forma sucesiva, a ser patrimonio de sus nuevos y diversos moradores: romanos , bizantinos y árabes, hasta que, en 1.099, fue conquistada para la Cristiandad, por los cruzados, convirtiéndose Jerusalén en la capital de estos monjes guerreros durante 88 años, hasta que, en 1.187, Saladino la reintegra de nuevo al control islámico.

En el trascurso de los siglos venideros, por cientos de años, la población de la Ciudad Santa y sus entornos fue mayoritariamente árabe y, en 1917, cuando fue tomada por las fuerzas británicas, se convirtió en la capital de Palestina.

El plan de partición de la histórica fortaleza espiritual, impuesto por Naciones Unidas, en 1947, escindió la ciudad de Jerusalén en dos zonas, Este y Oeste, bien delimitadas, dos “Corpus Separatum”, que se administrarían internacionalmente, aprobando la Resolución 181, en la que se hacía constar: “La ciudad de Jerusalén será constituida como Corpus Separatum bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas”. Con ello se trataba de garantizar la protección, el libre acceso y la libertad de culto en los lugares sagrados, tanto para sus habitantes como para los extranjeros, sin ningún tipo de discriminación. Al año siguiente, en 1948, Israel tomaba, por la fuerza, la parte occidental, evacuando a la mayor parte de los residentes palestinos que allí moraban, quedando desde entonces bajo el control árabe la zona oriental.

Veinte años más tarde, de nuevo, el agresor Estado de Israel, de forma unilateral y contra toda ley internacional, se anexionó, ilegalmente, la parte oriental, bajo la protección de Jordania, comenzando, desde entonces, una política de exclusión, de limpieza étnica y cultural, contra las poblaciones cristiana y musulmana, aumentando los asentamientos judíos, denegando la residencia de sus anteriores y legítimos moradores, demoliendo los hogares de sus tradicionales habitantes, restringiendo sus libertad de movimiento y, por último, levantando el conocido como “Muro de la Ignominia” alrededor de la ciudad, para separar la urbe del resto del territorio palestino, sobre el que la Corte Internacional de Justicia se pronunciaba en los siguientes términos: “La construcción del muro construido por Israel, la potencia ocupante, en el territorio palestino ocupado, incluyendo en y alrededor de Jerusalén Este y su régimen asociado, son contrarios al Derecho Internacional”, por lo que “todos los Estados están bajo la obligación de no reconocer la ilegal situación resultante de la construcción del muro y de no entregar asistencia en mantener la situación creada por tal construcción”.

La anexión de Jerusalén por Israel, por otra parte, nunca fue reconocida por el Consejo de Seguridad de la ONU, que, en su Resolución 476, de 30 de junio de 1980, sobre territorios ocupados por el Estado judío, establece: “Todas las medidas legislativas y administrativas, así como las acciones tomadas por Israel, la potencia ocupante, que buscan alterar el carácter de la Ciudad Santa de Jerusalén no tienen validez legal y constituyen una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra” y tras la promulgación de la denominada “ley básica”, ley sionista dictada por los sionistas que dispone, “Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel”, de nuevo se pronuncia con contundencia el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la Resolución 478, de 28 de agosto de 1980, donde se condena, una vez más, el intento de anexión de la zona Este de Jerusalén por parte de Israel, importante Resolución que reitera y estipula: “Todas las medidas legislativas y administrativas, así como las acciones tomadas por Israel, la potencia ocupante, que han alterado o intentan alterar el carácter y status de la Ciudad Santa de Jerusalén y, particularmente, la reciente “ley básica” sobre Jerusalén, son nulas e invalidas y deben ser revocadas inmediatamente”. Los judíos, con su atávico desprecio al resto de la humanidad, que ellos despectivamente califican como “goyn”, y a las Resoluciones emanadas de los organismos internacionales, han hecho caso omiso al sentimiento de los hombres de fe y a la legalidad vigente.

Los judíos actúan en este caso como cucos, astutos y ladinos, se comportan de forma taimada y habilidosa para conseguir los fines que persiguen, tratando de engañar a los demás, apropiándose de lo ajeno, masacran a quienes les descubren, y después se van a consolar, fingiendo un dolor, que en realidad es gozo y burla, al muro de las lamentaciones.

Después de este nuevo y reciente crimen histórico contra el orbe creyente, que se quiere perpetrar y consumar por el nefasto Estado sionista, al apoderarse y profanar, por la fuerza y contra toda razón, del territorio sagrado de gran impacto espiritual para cristianos y musulmanes, de la ciudad abierta y santa que no les pertenece en exclusiva, contraviniendo, con prepotencia, el estatus y el orden mundial sobre Jerusalén, con menosprecio y desafío a toda legalidad y legitimidad. Una voz unánime de Justicia se debe elevar ante este atropello en todo el mundo cristiano: “¡Delenda est Israel!”

Fuente: AFAN
 
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(*) Abogado de profesión y profesor universitario, poseé diversas licenciaturas académicas, escritor falangista de libros como "José Antonio, fascista" o "Falange imperial, crónica de la Falange toledana".