miércoles, 15 de agosto de 2012

Alawíes Contra Sirios: la paranoia de Nazanín Armanian

La escritora hispano-iraní Nazanín Armanian ensaya un nuevo camino venal en el panfleto social-imperialista Público

Desconocemos la cualificación académica y/o religiosa que le lleva a sostener a la escritora Nazanín Armanian que "los alawíes no son musulmanes". No es que no dudemos que haya reputados académicos y clérigos que lo sostengan, lo que desconocemos es en que pruebas contemporáneas se basa o, dicho de otra forma, las pruebas que aporta son tan endebles como cualquier comentario en un foro de internet o la declaración calumniosa de un musulmán "integrista".

De entrada, da un poco de vergüenza ajena escudriñar la fe de otras personas o la sinceridad con que digan profesarla, pero ya que es esto a lo que nos obliga la Sra. Armanian, pongámonos a ello, no a descorrer los visillos o a husmear en las despensas de las casas, como en las más abyectas dictaduras clericales (pongamos por caso, la Ginebra de Calvino), sino a comparar lo que dice la Sra. Armanian que es el Islam y lo que corresponde, en puridad, a un musulmán practicar.   

Todo musulmán debe profesar y asumir los cinco pilares de su fe, a saber: el credo musulmán ("No hay más Dios que Alah y Mahoma/Mohammed es su Profeta"), la oración diaria, la limosna, el ayuno y la peregrinación a la Meca. 

Del cumplimiento de estos cinco pilares o principios depende que una persona sea o no musulmana, sin entrar en consideraciones teológicas o litúrgicas.

En el mundo hay entre 1000 y 1200 millones de personas consideradas musulmanes según algunas fuentes, otras las elevan a los 1500 millones. La extensión del Islam por el mundo, a partir del 632 de la era cristiana, sigue varios periodos, y está asociado a una empresa de conquista territorial y política. Primero llega a toda la Península Arábiga, a continuación se extiende por Oriente Medio y el Cáucaso, sigue por el Magreb, la Península Ibérica y la parte occidental del Himalaya, luego comenzará su extensión por África, los Balcanes, Asia Central, el Indostán y el sudeste de Asia. Una expansión mundial desde el S. VII hasta el S.XVIII que unifica parte de Asia, de África y de Europa bajo el Islam. 

En una expansión territorial de esa índole, ¿no sería inverosímil creer en la diversidad y relativa implantación del Islam a lo largo de todos esos territorios? De manera que, cuál sería el grado de adhesión de todos esos pueblos convertidos al Islam o, dicho de otra forma, cómo se valoraría. 

Sostiene la escritora y profesora de ciencias sociales Sra. Armanian, que la fe alawí, particularmente, es sincrética. Muchos sostenemos que la fe, en general, de los musulmanes a lo largo y ancho del mundo va a serlo así; es más, sin sincretismo es impensable e inimaginable la extensión y "metamorfosis" (por utilizar una palabra que emplea Armanian) de las creencias populares (incluidas las religiosas). 

Todos las sectas y corrientes populares del Islam beben de ese sincretismo y nacen de la metamorfosis de esas creencias populares. No es este el lugar para defender ninguna tesis, pero es realmente impensable, por no decir muy extraño, que la extensión del Islam sólo se deba a la obra de la conquista militar o de las misiones religiosas (*).

Pero, volviendo a la ribera oriental del Mediterráneo que le interesa a Armanian, dónde reside la diferencia entre sunníes y chiíes, y por qué la proliferación de sectas dentro del chiísmo. Una primera pista nos la puede haber ofrecido la propia Nazanín Armanian, el sunnismo era la interpretación del Islam adoptada por la aristocracia terrateniente, mientras que el chiísmo (y, concretamente, el alawismo) era la interpretación del Islam de la población campesina -interpretación del Islam asociada a la llegada de un Mesías o Redentor de la población explotada. Por cierto, que tanto sunníes como chiíes habían sido aculturizados en la cultura árabe de los conquistadores musulmanes de la Península Arábiga.

De manera que nos encontramos en la zona conocida como "Siria histórica", con un sustrato cultural árabe-semítico (**) y con una religión dominante, pero sobre la cual hay divergencias en cuanto a su interpretación y práctica, teniendo en cuenta, además, la competencia religiosa existente con otras confesiones (fundamentalmente, cristianos y judíos) -siendo todas ellas consideradas como las Tres Grandes Religiones del Libro (la Torah judía).

Una investigadora y pensadora como Nazanín Armanian creemos que debería tener todas estas cuestiones en cuenta antes de dar por zanjada la discusión dando la razón a una de las partes -una de las partes más sectarias, además.

En opinión de Armanian, lo que ha pasado en el periodo de la República Árabe Siria (de 1944 a la actualidad) ha sido, en resumidas cuentas, que la minoría chiita alawí se hizo con el poder y echó a la mayoría (poblacional) sunnita. Para Armanian se sustituyó una dictadura por otra (***) y la solución a esta situación, "mucho ella se sospecha", es que se vuelva a la situación justo anterior a la independencia del país del colonialismo francés, es decir, que se cree una "zona autonómica" alawí; o lo que es lo mismo, la segregación de la población del país en zonas étnicas. Si la Sra. Armanian hiciera un repaso de las regiones donde se ha implantado esa "solución" -Sudáfrica, Palestina, Balcanes, Irak, Libia- se daría cuenta de que esa solución no es ninguna solución, sino la concentración y aumento exponencial del problema.

Lo que para Nazanín Armanian es una solución, para las potencias imperialistas es la plasmación de una política neo-colonial, a partir del recrudecimiento de los enfrentamientos locales, alentados desde el exterior, y su aprovechamiento para el debilitamiento de la soberanía de los pueblos, en beneficio de una dictadura inter-imperialista global.

Lacónicamente, Nazanín Armanian termina su documento en el diario digital Público: "Se oyen voces [tal cual, qué voces] proponiendo la creación de una zona autónoma alauí para proteger a sus gentes de una posible masacre una vez que caiga Bashar al Assad. Desintegrar y debilitar Siria forma parte del proyecto del Nuevo Oriente Medio, diseñado por EE.UU.".

No nos gustaría, el día de mañana, acusar a Nazanín Armanian de complicidad activa o pasiva (desde el punto de vista intelectual) con cualquier masacre que se pudiera haber cometido en Siria. Más bien preferiríamos que el tono cínico, aunque fuese de izquierdas, se contuviera todo lo posible, a la hora de denunciar los presentes y futuros crímenes del imperialismo, y que se pusiera algún granito de arena más en detenerlos y desenmascararlos (por utilizar otra palabra que también utiliza la escritora).

Benito García Pedraza (Ateneo Republicano de Villaverde)


(*) El español Ignacio Olagüe planteó la teoría de que la rápida expansión del Islam en Occidente se debió a que se desplazó sobre una creencias religiosas comunes previas, asociadas al unitarismo cristiano (siendo la más conocida de todas ellas el arrianismo).
(**) Tanto árabes como judíos son pueblos semitas, como también lo son los descendientes de una comunidad fenicia, los maronitas (cristianos de rito oriental), repartidos entre Líbano y Siria, sin contar con que árabe no significa que se sea musulmán, y mucho menos en el S. XXI. 
(***) Los datos oficiosos sobre la presencia de sunnitas en el Estado sirio no apuntan a su marginación en los aparatos del Estado y en el liderazgo de la sociedad civil; por otra parte, la "nueva dictadura" que el Islam Político (musulmanes de derechas) y el salafismo (fundamentalismo) reservan para Siria no indica que apuesten por la tolerancia y por el diálogo intra-musulmán e inter-confesional (Thierry Meyssan: "Une guerre contra la liberté religeuse").

Texto completo de Nazanin Armanian: "Alauismo: Geopolítica de una región" (publicado el 5 de agosto de 2012)